El Visitante

Una historia palpitante que no te deja tranquilo cada vez que cierras el libro. 

Stephen King

¿Es posible que un melón cantalupo sin abrir esté infestado de gusanos? 

Puede que esta pregunta te sorprenda, pero esto es lo que le ronda a Ralph casi todo el tiempo mientras investiga el asesinato de Fran Peterson; un niño que ha sido casi desmembrado, violado con una rama y comido por su asesino.

¿Qué pasaría si fueras culpado de asesinato sin que lo hubieras hecho? Pues seguramente confiarías en las pruebas, en la investigación policial, y, sobre todo, en que si no lo has hecho nadie puede arrebatarte la verdad. Pero resulta que en la investigación se halla ADN tuyo por todas partes. Semen incluido. Y por mucho que digas que no fuiste, las pruebas dicen lo contrario: Eres culpable del asesinato de un niño. Imposible, ¿verdad? 

Pues esto es lo que el Señor King ha escrito en la novela EL VISITANTE. Una historia palpitante que no te deja tranquilo cada vez que cierras el libro. Quieres más y más. Y eso es algo normal en los libros de Stephen King. O al menos es lo que a mí me parece. 

Bien, ahora imagina que después de que el niño hubiera muerto —sabes que tú no lo has hecho—, muere la madre de un infarto. Obviamente tú no la has matado, pero… Entre medias suceden mil cosas más que no puedo contar, y después, cuando parece que te llevan a juicio y vas a salir en libertad porque no has hecho nada, te disparan y la policía mata al hermano de Fran Peterson, autor del disparo que te ha dejado un boquete en la cabeza. Tu mujer sabe que no has hecho nada, pero todo el mundo te quiere muerto, y en cierta medida lo han conseguido, porque la herida tiene muy mala pinta. Ella sabe que eres inocente, pero la policía aún sigue creyendo que eres el asesino de aquel niño. Casi muerto dices que no lo has hecho, pero sigues sin ser creído. 

Este es el caso de Terry Maitland, el entrenador de beisbol de Flint City (ciudad creada por King); padre de dos hijas, Sarah y Grace, y marido de Marcy Maitland. Un hombre que fue detenido en medio de un partido y que, desde ahí, fue señalado con el dedo acusador de todo el mundo.

El problema está en que Ralph se estaba equivocando, y será una cosa que le perseguirá el resto de su vida. Al igual que a Bill Samuels, fiscal en aquel momento.

A partir de aquí comienza la investigación de Ralph, Bill, el abogado defensor Howard Gold, Alec Pelley, teniente Sablo (Yun) y más adelante Holly Gibney. Hay que añadir algún entrometido más: la mujer de Ralph, Jeannie Anderson, que será una pequeña parte crucial en los pensamientos de su marido, y el inspector Jack Hoskins, que no se lleva nada bien con Ralph.

La novela me ha encantado. No puedo decir menos. Es cierto que hay y habrá novelas mejores o peores, pero con esta me he divertido muchísimo. He leído sin parar y he aprendido cosas nuevas, como siempre me pasa con cada libro que leo. 

La forma de narrar de Stephen es magnífica. También es muy bueno el regalo que deja sobre Kubrick, aunque no es, o al menos así lo intuí, con mala intención.

Hay una cosa que dice uno de los personajes que me hizo pensar: <<El universo es infinito>>. Al final de tanto pensar me hice una pregunta: ¿Puede existir una persona igual que yo en otra parte?

Si no habéis leído el libro, leedlo. ¡Leed! Es magnífico (desde mi humilde opinión). Un día más me despido de ti, querido lector, con ganas de traerte un artículo nuevo o otra reseña lo más pronto posible. Mientras eso llega, no dejes de leer. No hay nada más bonito que nadar entre las líneas de una historia para luego poder soñar.       

El Visitante

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